Khalas Yemen

Octubre fue largo, terminó teniendo algo así como 89 días. Paso de todo, y me paso de todo. Pero aún con su eternitud, podría decir que fue un bien mes porque de a poco algunas cosas se fueron acomodando. La sensación era agridulce, porque es dulce sentir que algo vuelve a ocupar el lugar que debería, que las piezas se acomodan, que la maquina se destraba y que empieza a fluir; pero me fue inevitable el amargo de sentir que debería haber sido así desde el principio y cuánto sufrimos en el medio. Fue así, en las últimas semanas de mis 5 meses en Yemen donde empecé a sentirle el gusto a como sería éste post misión una vez en casa. Pero antes de contarles el post, quería dejar retratado cómo me fui.

En ésta misión como coordinadora mis funciones fueron varias: me ocupé de solucionar problemas del día a día (nos quedamos sin pañales, hay una gotera, cuanta ampicilina queda para los próximos meses, como cubrir vacaciones, y mil etc), también con los demás coordinadores generamos procesos de mejora para la neonatología y para el personal nacional (dando clases, cambiando documentación, cuantas camas en cada sala, etc), y por último, también una parte que no a todos les suele gustar que es presentar reportes de las actividades a final del mes. En ésta última tarea es cuando se analizan números, total de pacientes que ingresaron, con qué diagnósticos, cuantos días se quedaron, cuantos se fueron de alta y cuantos se murieron. Y está claro que es necesario saber que mortalidad tiene uno en su hospital, para poner un objetivo, una medición para evaluar cambios, es obviamente positivo (positivo no implica feliz) hacer ese análisis. Se hacen análisis del total y de caso por caso, se hacen ateneos y se discuten casos, y así es como se generan las mejoras. Pero a veces nos olvidamos que si hay un 15% de mortalidad, es que hubo un 85% de altas. Esa parte de la columna, no se pinta, queda vacía, en blanco, se da por sentado. Y si vamos a analizar los datos para mirar la foto completa, es necesario reivindicarla. Se habla mucho de problemas y poco de éxitos.

De mi segunda misión pero primera en una neonatología, me fui bruxando y con el % equivocado en el corazón. En esta misión, quería dejarme a mi y a todos, el recordatorio de el éxito que implica cada paciente que se va de alta. Cada uno de esos, si nosotros no hubiéramos estado ahí, tendría muchas chances de no lograr atenderse en ningún lado y sufrir consecuencias muy caras o morir en el intento. Asi que cada alta, es única y especial. Y las cosas únicas y especiales deben tener su lugar y color, y si lo van a aparecer en los gráficos, y entonces le buscaremos su lugar.

Después de muchas idas y venidas con ideas, llegamos a la idea, la vimos. Mandé a comprar tempera al agua de colores, me robe los papeles también de colores que había en la oficina, y con María entrenamos a la promotora de salud a que comenzara el mural. A cada paciente se le tomaban 2 huellas en el color que la mamá eligiera, uno para ella de recuerdo de su estadía con nosotros y valorizar su esfuerzo de haberse bancado la internación, y la otra para nosotros para recordar que un bebé se fue a casa gracias a nosotros. Cada patita llevaba su nombre (en su mayoría aun no tienen nombre y llevan el nombre de la madre) y la fecha que se iba de alta. Octubre fue el mes que empezamos, y poquito a poco el corcho de la entrada donde no cambiábamos los zapatos para entrar y salir empezó a llenarse de recordatorios de que sea lo que sea que pase al empezar o terminar el día, vale la pena.

Fin de Octubre se fue María, mi amiga, cómplice y socia de trabajo y cerveza sin alcohol, y a la semana me fui yo. Ambas realizamos el ritual de llevar torta, dar un speech de despedida y recibir una graciosa cantidad de regalos, pero mi parte favorita y muy especial de ésta misión, fue además recibir el alta. Ésta vez nosotras nos íbamos a casa. Pintamos nuestras palmas de las manos del color que elegimos, y en un papel de color quedo nuestra huella con el nombre de nuestras madres como la de los pacientes.

Patitas

El resto de los días de Noviembre se volaron, viaje a la capital con 3 compañeros más que también terminaban sus misiones: el logísta francés, el anaestesista checo y la ginecóloga italiana, parecíamos una evacuación ya que es raro que salgamos todos juntos pero nosotros estábamos chochos. Al llegar tuve reuniones y entregué reportes de manera un poco atropellada. Entonces no llegué a percatarme de que me estaba subiendo a un avión y de repente estaba en Argentina. Como que no veía la hora y el minuto de volver, pero cuando finalmente pise Buenos Aires, parecía mentira.

Con las misiones y los años donde uno empiezo a aprender más sobre sus emociones, pude estar abierta a recibir lo que yo llamo síndrome post mision. Lo espere con los brazos abiertos cuando pasaron algunos días donde empieza a bajar la efusividad de los reencuentros, y me abracé fuerte a mí novia cómo cómplice de mis subidas y bajones emocionales. Y ahí estuvo, la tristeza como estado de base, la incapacidad de tomar decisiones, la cabeza en el ombligo, el sueño, y más sueño. Y fueron pasando las semanas, y las lleve como pude pero con tranquilidad. Pero después de algunas semanas donde veía que seguía igual, empecé a sentir la ansiedad de que quería que se me pase. Mí mente empieza a hacer cuentas como: si estás 5 meses y volves y estás más de 1 mes hecha mierda, esto no te rinde en felicidad (?). Y más cosas también.

Después de 1 mes me di cuenta que además de la misión, había algo en mí persona que había sufrido y hoy necesitaba sanar. Después de canalizar la tristeza acumulada de presenciar situaciones que te rompen el corazón sistemáticamente por el contexto en donde estoy trabajando y es nuevo para mí, me di cuenta que había otro dolor, y ese si era mío. Toda la confianza en mí misma que tuve que incluso agrandar para poder plantarme y resolver situaciones complejas durante la misión de la manera que yo creía mejor para los pacientes, hizo que cuando volviera se sienta en default.

Repase mil situaciones una y otra vez en mí cabeza evaluando si mi manera de actuar había sido correcta, que podría haber cambiado, por qué no había podido ver lo que veo hoy, por qué no me esforce en ciertas relaciones y si lo hice por qué no lo hice lo suficiente. Mi confianza quedó anulada, y nubló durante mucho tiempo todo las cosas que si salieron bien, la gente que si me reconoció mí trabajo, y no me dejó ver que pasar por duelos propios no está mal ni es débil como humanitaria.

Haber entendido y ver este nuevo duelo o necesidad de sanar, no hizo que el proceso sea más fácil ni más rápido, pero si un poco más amable. Hoy 2 meses después sigo con muy poca tolerancia a la frustración, mucho miedo a fallar, y una vara muy alta con la cual medirme y juzgarme. Pero esto es aprendizaje de vida, así que una vez más, bienvenido sea.

Ahora que lo pienso, tengo que volver a ese mural de patitas de colores de logros propios para volver a reivindicarlos y no darlos por sentado. Escribir este post me fue difícil, le di mil vueltas pero no lo conseguía, pero me di cuenta que no podía avanzar hasta no hacerlo. Así que acá está, ahora toca avanzar.

Gracias por el apoyo incondicional de siempre.

6 comentarios sobre “Khalas Yemen

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  1. Sacar belleza de este caos es virtud.
    Que increíble el cambio de paradigma. Entre porcentajes en tablas en blanco y negro, con números crudos y despersonalizados (sin duda necesarios), convertirlos en colores y nombres, es de lo mejor que escuché en la vida.
    Gracias por compartir de una manera tan transparente el “síndrome post misión”. Leerte es entenderlo todos los días un poco más.
    Bienvenida una vez más. Sos ejemplo y orgullo 🤍

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  2. Hola Sofi , leyéndote me encuentro , y me encuentro pasando lo mismo en otro nivel y de otra manera pero sintiendo igual. Puedo en tus palabras leer tal cual lo que me pasa y lo que siento , y que difícil ponerlo en palabras. Trabajo en un hospital (el de referencia de mi provincia) en la guardia central , y hacé un año no tomaba vaciones ,pensando que podía con todo . Que ilusa . Que las muertes y las altas no me afectaban y que equivocada . Te mando un abrazo y no estas sola en el proceso.
    P/d :te conocí por lolita ❤️✨️

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  3. Brava Sofía!!!! mis felicitaciones y mis deseos que pronto se te pasen los temores y el miedo, todo lógico pero no menos doloroso….Demás está decirte, lo hice otras veces, te admiro y me enorgullece que haya personitas como vos. Un beso grande y adelante!!!! siempre estamos con vos los que te admiramos….Helena

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  4. Sofi, bella.la vara alta para dar peto también para darte! Que sigas entregando vida sin descuidar la tuya. Tan valiosa! Sos parte de un todo y elegiste estar en centros de telarañas….se corta el hilo, se desmorona. Seguí tejiendo tranquila, tu misión es hermosa. Los frutos serán abundantes gracias al amor con que se regaron. Abrazos

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