Francois

Los días son largos, muy largos, y muy cargados sobretodo, pero las semanas pasan rápido. Es fácil perder la noción del tiempo. Y por momentos siento que acabo de llegar, y siento toda la energía y el entusiasmo acumulado durante tanta espera; y en otros momentos ya me encuentro agotada y entendiendo porqué estas misiones duran solo 3 meses. El ritmo es muy exigente, los desafíos son grandes, y cada día hay uno nuevo. Estos desafíos son de todo tipo, un día son pacientes con casos difíciles, al otro son burocracias del sistema interno, y otros pueden ser las limitaciones propias del contexto en el que desarrollamos el proyecto.

Y la próxima vez que escribiera quería contar como estos desafíos me mantienen activa y alerta, como hacen que saque mi mejor versión, y como hacen que me descubra a mí misma cada día un poco más. También quería contar como el reto continuo de estos desafíos va lavando el romanticismo del ayudar, y hacen llegar la impotencia, la frustración, la pérdida del sentido, del criterio y también de uno mismo. Pero todo esto quedó en un segundo plano el sábado a la madrugada. Ya nada era tan desafiante, importante o indispensable.

Me desperté a las 5am cuando vi entrar a Enoch a nuestro cuarto, y acto seguido salir corriendo del cuarto a la coordinadora médica, Monse, y me pareció tan raro que me levante a ver qué pasaba. Sabía que un compañero del equipo de logística se había sentido mal durante la noche, pero no me cerraba el cuadro de tener que salir corriendo a las 5am. Cuando salí al comedor vi que Jonatán, que es médico, estaba entrando al cuarto de nuestro compañero, entonces entré atrás suyo discretamente a ver si necesitaban una mano. Ni yo ni nadie creíamos lo que veíamos, pero no tardamos mucho en reaccionar. Francois, nuestro compañero de logística, estaba inconsciente y respirando agónicamente en su cama. Nadie sabía bien que había pasado, Enoch que duerme al lado lo había escuchado y automáticamente llamó a nuestra coordinadora. Nos pusimos de acuerdo, y mientras Monse y Jonatán lo evaluaban, fui a despertar a Fia, que es otra enfermera y muy referente en el equipo, y a Isabelle, la otra médica, y una vez todos adentro, cerramos la puerta. Francois no solo no respondía, sino que a los 5min, dejo de respirar y perdió el pulso. Nos organizamos como equipo de emergencias que somos y empezamos la reanimación ahí mismo en el cuarto. No teníamos nada de material, solo nosotros como equipo. Nos turnamos para hacer las compresiones cardiacas, yo me encargue de la ventilación boca a boca, mientras Monse llamaba a una ambulancia que nos trajo algo de Adrenalina. Nuestra coordinación fue impecable, nuestra comunicación fue justa y necesaria porque ya todos sabíamos que había que hacer, y creo que nunca estuve en un equipo tan prolijo y profesional cuando se trata de reanimar a una persona. Pero a pesar de nuestro mejor esfuerzo, después de 45min de no recuperar el pulso, tuvimos que tomar la difícil decisión de frenar. Todos estábamos de acuerdo, todos entendíamos que no había nada que nosotros ni nadie pudiera hacer y que realmente ya habíamos hecho todo lo que estaba a nuestro alcance. Nos pusimos de acuerdo, y frenamos a aceptar que Francois ya no estaba.

Y me cuesta seguir encontrando las palabras para el después. Fue un día surreal. Nada parecía tener sentido, creo que aún no lo tiene. Despertamos a todos a darles la noticia. Podrán imaginarse el desconcierto de todos. Se hicieron las 8am y decidimos ir solo las managers al campo a explicar al personal nacional que no íbamos a ir ese día pero sin dar mucha explicación, y que necesitábamos que cada equipo continuara con las actividades sin nosotros. Fuimos las 3 juntas a cada lugar, nos mantuvimos como equipo. El no caer, el no entender, el shock, ayudaba a poder pensar en lo que teníamos que solucionar, pero los flashes de la madrugada asomaban en cada silencio, y los ojos se me inundaban pero sin dejar caer lágrimas, mi corazón no entendía y aun no entiende. Pasamos el día todos juntos como equipo, intentando acompañarnos, sostenernos y ayudarnos unos a otros. Por la tarde volvimos al campo otra vez las managers para ayudar a nuestro nacional staff a cerrar los centros, y en cada encuentro de miradas, otra vez se me inundaban los ojos a pesar de mi entereza. Volvimos a casa y cerramos el día otra vez todos muy juntos y más familia que nunca.

Francois tenía 42 años y era de Burkina Faso, era uno de los encargados de logística, y siempre tenía una sonrisa en la cara. Hablaba francés y el inglés le costaba bastante, por eso no habíamos hablado mucho desde que llegue, pero siempre le gustaba venir a hablarme en francés y ver qué era lo que yo entendía. Era realmente una persona muy alegre, simple, y que había estado mucho en el proyecto.

Mi cerebro por momentos se toma pausas, mi cuerpo siente que acaba de correr un triatlón, y mi corazón está tranquilo, acompañado y contenido, pero inquieto. Las emociones están de huelga y aparecen y desaparecen a su parecer. Y así, en este limbo emocional me fui a dormi para amanecer el domingo a las 6.30 como siempre para ir al campo. Pero lo que lo hacía más difícil aún, era que Jonatán se había ido con Sonia a Dakha a hacer trámites de Visa ese mismo sábado a la mañana, entonces me tocaba estar sola encargada del OPD. Al levantarme y con solo llegar al comedor, me encontré con la sonrisa de todo el equipo y nos dimos ánimo unos a otros para encarar ese día que no iba a ser fácil para nadie.

Al llegar al OPD ya todos tenían cara de expectativa, porque por más de que no habíamos dado un comunicado oficial, ya casi todos sabían, pero les pedí que arrancáramos el día que más tarde íbamos a hablar todos juntos y me lo respetaron. El día empezó ocupado, como siempre, estaba el pedido de farmacia, la falta de medicación y alguna que otra curación difícil que ayudo a los enfermeros, pero estaba bien. Y me encontré muy contenida por todo el equipo que claramente estuvo más atento que nunca, con una sonrisa, con un caramelo o simplemente en el silencio respetuoso de no preguntar. Quería contarles, y quería ser yo quien los juntara y les dijera, ellos también habían conocido a François y también merecían saber, pero realmente no podía hacerlo, y no quería quebrarme en pleno día de trabajo y sola. Así que a media mañana vino el coordinador del proyecto a dar la noticia conmigo. Como esperaba, no fue mucha la sorpresa porque la mayoría o todos ya sabían, pero fue mucha la empatía con nosotros como expatriados y una vez se me inundaron los ojos y el corazón, pero pude sostenerme. Dejamos abierta la posibilidad de que, el que quisiera, le pueda escribir a la familia de François, e hicimos un mini rincón de reconocimiento con una foto de él en nuestro OPD.

El día continuó, y eran cerca de las 3pm cuando entro una mamá con un bebito de 15 días que pasaba 2kg con una infección generalizada que necesitaba tratamiento urgente, ya tenía un color grisáceo y no respiraba bien. En el OPD no tenemos sala de emergencias, así que improvisamos. Despeje mi mesa de trabajo y la metimos en la sala de curaciones para usar de camilla. Llame a Isabelle para pedirle la ambulancia y para que me ayude a pensar en qué hacer, ella misma me dijo que iba a llamar por mí a la coordinadora para ir buscando a donde derivarlo y encargarse de que la ambulancia llegara lo antes posible, básicamente que yo atendiera al bebe y que ella se encargaba del resto. Hice que el médico estuviera de acuerdo con mi SUGERENCIA de tratamiento, repartimos roles y a los 10min el bebito ya estaba controlado con una vía puesta que le enganche en la mano derecha y empezamos a pasarle líquidos mientras otro enfermero preparaba el antibiótico. A los 30 minutos recibí la llamada de Isabelle que ya estaba todo en marcha y la ambulancia esperándome en la ruta principal. Así que nos organizamos y me lleve al bebito en brazos mientras un enfermero me seguía con el suero y otro voluntario nos acompañaba con la mamá a la ambulancia. Los 5 minutos de caminata que hay hasta la ruta principal entre medio del mercado, en estos momentos parecen 30min, ya los he hecho, no es el primer caso de emergencia que recibimos. Enseguida acomodamos al bebe con su mamá en la ambulancia en donde finalmente pude empezar a darle oxígeno, y llegué a ver como el color se recuperaba poco a poco. Partieron enseguida al hospital de campaña y me quede con el voluntario sin poder creer el tiempo record en el que habíamos hecho todo.

Me quede con la satisfacción de que a pesar de todos los desafíos que se presentaron esos días, a pesar de las dificultades y de las limitaciones, a pesar de todo, estábamos haciendo las cosas bien y que al menos a este bebe, le habíamos hecho la diferencia. Y entonces todo vuelve a tener sentido.

La escala de valores se reorganiza, se deshace y rehace día a día, y sólo lo importante perdura. Perdura el sentido de familia, perdura el amor más que el duelo, perdura la superación más que la dificultad. Hoy más que nunca.

8 comentarios sobre “Francois

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  1. Sofi, que duro, y que valiente que sos, sin duda a la altura de las circunstancias. Me dio mucho placer leerte y saberte alla con ese silencio interno que describis en varios posteos, propio de estar donde tenes que estar haciendo lo que tenes que estar haciendo, y no me refiero a un «tenes» externo, sino desde lo mas profundo de vos misma… no queria dejar de mandarte un gran abrazo. Te voy a seguir leyendo, beso enorme!

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  2. Sofi es leerte y sentirlo se me mueve el alma. Que lindas palbras y cómo lo contas , que fuerte tu espíritu y cuanto amor.
    Te mando un abrazote, y seguí con tus manos y ciencia que tanto bien hacen. Gracias por.compartir lo que vivis.

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  3. Sofía, leyéndote imagino el orgullo que sentirán Malalita Y Marcos. Soy una vieja amiga de San Nicolás, a quien no conoces, pero te leo desde que me enteré de lo que hacías.
    La historia de hoy tiene un inicio muy triste, pero como se dice «una de cal y otra de arena»
    Mucho ánimo!!
    Cuídate mucho, lili

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  4. Ay , Sofi que mezcla de emociones! Buscaste estar en la frontera , abriendo caminos en lugares tan empobrecidos en todos los aspectos, y lo lograste. Pero también, habrás logrado modificar tu visión y sueños. Que Dios te bendiga por dar tanto amor!!

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