A la Difteria, buena cara

Es difícil volver a escribir después de tanto tiempo. Es difícil saber por dónde empezar. Sobre todo cuando los días empezaron a pasar tan rápido. Me es difícil poder expresar, porque ya no es cuestión de contar como empieza y termina un día. En estos 10 días creo que ninguno fue parecido. Ni siquiera sé si fueron 10 dias.

Quiero empezar por agradecer por el apoyo de tanta gente después de la situación tan difícil que vivimos con Francois. Una situación que pasamos como equipo, pero que no deja de resonar en lo personal a la vez. Para los que leen y siguieron de cerca esta historia, quiero agregar que al viernes siguiente hicimos una celebración en conmemoración a Francois con todo el staff de MSF que estaba en Bangladesh y con el national staff que estuvo trabajando con él desde que llego. Fue una celebración muy linda, intercultural por la mezcla de cristianismo, musulmanes, costumbres africanas y otras bien occidentales. Dijeron unas palabras los referentes del proyecto, y dejamos como micrófono (sin micrófono) abierto para el que quisiera agregar algo, y me anime a hablarle a mis compañeros y al national staff sobre el valor que había tomado esta misión, del sentido de estar ese día todos juntos desde todas partes del mundo en Bangladesh, y que más que nunca teníamos que tener la camiseta puesta de MSF y llevarla con una sonrisa como la de Francois. Termino el día con una linda comida todos juntos y dándonos mucho apoyo.

Ese “tener más que nunca la camiseta puesta” no se hizo esperar. Creo que a los 2 días, o al día siguiente, nos dieron una noticia que nadie venia venir aunque a nadie sorprendió, estaba empezando un brote de Difteria en el campo de refugiados. Las condiciones de hacinamiento, la falta de higiene y sanidad, y sobre todo la falta de vacunación son un ambiente óptimo para este tipo de cosas. La difteria en si, como casi todas las enfermedades, no es peligrosa si se trata a tiempo. Es como una faringitis o anginas en la garganta pero que termina por cerrar la garganta del todo y puede ser mortal. Y si, es contagiosa como la mayoría de las infecciones bacterianas, sobre todo en donde se comparte un plato de comida, un vaso, o dormir 9 en 1 casa, digamos mono ambiente, de plástico y bambú. Entonces pusimos modo ON emergencia de la emergencia y re arreglamos todas nuestras estructuras físicas para atender a estos pacientes de modo diferencial, empezamos con la educación de nuestro personal y de la comunidad sobre el manejo de la enfermedad, y mucho pero mucho papelerío con cambios de estrategias.

Fue por esta misma situación que Jonatan, mi adorado colombiano, tuvo que irse al nuevo hospital de campaña que adaptaron para hacer centro de difteria, a dar una mano. Eso significo hacerme cargo del OPD (el centro de consultas) sola. Tengo un gran equipo nacional y una de las primer cosas que les dije fue “ Jonatan no va a estar por unos días, necesito de su ayuda”. Y no saben lo mucho que me cuidaron, desde ayudarme con decisiones, hasta traerme el almuerzo de sus casas porque me veían muy flaca, lo cual es verdad creo que perdí peso. Aun así la carga de trabajo fue mucha estos 10 días, las mañanas se me volaban sin poder frenar a almorzar, las tardes se me fueron en la oficina y reuniones, y a la noche me desmayo en la cama. Para arrancar de nuevo a las 6.30 am.

Y lo empecé a sentir. El cuerpo se cansó y empezó a quejarse, la cabeza empezó a cometer errores sin sentido, y se me empezaron a escapar poco a poco los detalles, y sobretodo el corazón se quedó sin energía para mantener la guardia alta y empezó a ablandarse. Recibí mucho apoyo del equipo, pero acá a nadie le sobra 1 minuto porque estamos todos en la misma, entonces fue seguir poniendo el pecho. Pero ayer si yo dije basta y me equipo realmente se preocupó por mí, y arreglamos todo como para que me pueda tomar el día off que estuve posponiendo durante 10 días. Creo. Y hoy escribo después de haber dormido 11 hs, haber ido al mercado, sacar fotos, dormir 1hr mas de siesta y Sonia esperándome arriba con una cerveza en la terraza.

Estoy escuchando los habituales rezos musulmanes por el alto parlante desde algún lugar no muy lejos de acá, hoy se escuchan muy fuerte. Tenemos 2 cocineras durante el día que suelen hacer comida para el almuerzo y dejan cantidad como para la noche, pero como ya nos cansamos de comer siempre lo mismo, con Jonatán y Sonia nos solemos improvisar algo. Por lo general somos nosotros 3 porque la mayoría come más temprano, tipo 5 o 6pm. El problema es que no podemos improvisar mucho solo con huevos, fideos, y pan. Así que si, la comida es algo que extraño muchísimo. La última vez que estuve en la capital haciendo trámites de la Visa, volví con una bolsa de supermercado de tipo tela, llena de cosas que compre en un supermercado, así que tengo una mini despensa en mi cuarto jajaja. Me llego un mate de argentina y soy una persona muy feliz ahora, obvio que le di de probar a un bangladeshi y no le gusto por lo amargo además de no entender como era que compartimos la bombilla. Pronto nos mudamos de casa, y parece ser que voy a encabezar el comité de convivencia en la casa, ósea proponer cosas que nos ayuden a vivir mejor de alguna manera. Sonia es la encargada del comité de Navidad y organizar algo lindo para esa noche. Hay un mercado cerca de esta casa en el que me compre algo más de ropa para variar un poco más, una lección que me llevo de esta primera misión es que no hay razón para traerte pocas cosas. Y que cuando te digan que traigas abrigo, hay que hacer caso. Parece ser que subestime el invierno de Bangladesh y pase de transpirar como nunca en mi vida, a usar Uniklo a la noche, lo cual la ducha de agua fría paso a hacer un problema. Excepto los viernes que es el día que se trabaja medio día, y que impuse la regla de No Bañarse Los Viernes.

Estoy feliz de estar acá, aunque estoy feliz de que sea por solo 3 meses, y falta 1 mes y medio y ya siento que es mucho tiempo. Estoy cansada, pero motivada. Me gusta poder hacer tanto por los rohingyas, pero a la vez me quedo con sensación de poco. Necesito que la situación se estabilice un poco, no más sorpresas ni desafíos nuevos por favor, pero sé que es mucho pedir en esta misión. Amo a mi equipo, realmente se siente familia, aunque todos soñamos de alguna manera con volver a casa.

Ojalá no vuelva a tardar tanto en volver a escribir. Gracias por acompañar con un mensaje pero también con el silencio y el espacio que necesito para procesar esto.

3 comentarios sobre “A la Difteria, buena cara

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  1. Con todo mi corazón va un FELIZ NAVIDAD SOFI!!!! ..uno de los mas increibles que vivirás en tu vida. Aunque conociéndote…. Sofi siempre tendrá una sorpresa para compartir con familia y amigos. Para vos y todo el equipo de MFS en Bangladesh FELIZ NAVIDAD!!! Caro

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