Después de mi despertar al contexto en el que estaba trabajando, a su realidad, a la incertidumbre de tanta gente, las semanas fueron más lentas y más rápidas a la vez. Todo tomo más sentido, y sonreí más que nunca a cada día y paciente, y a la vez nunca había llorado tanto sin lágrimas.
Entonces entendí que era momento de partir, la fecha se acercaba y decidí no pelear en contra del tiempo esperando que mi despedida no llegara, sino que lo deje correr. Pero dejar correr el tiempo no significa desperdiciarlo. Por el contrario, fue vivir cada hora y cada día sabiendo que no iban a repetirse. Entendí que era momento de irme justamente por el hecho de que me estaba costando tanto dejarlos. Dejar el OPD, dejar a mis pacientes, dejar a mi equipo de national staff, y last but not least a mi familia de MSF.
Y me voy con el OPD en construcción porque le estamos cambiando el piso de bambú por un piso de cemento para la época de lluvias, y el techo de plástico por uno de plástico y paja reforzado. Y muero por verlo terminado, estuve a solo 1 día de verlo 100% funcionante, pero a la vez me alivia saber que me voy y estoy dejando todo hecho y listo. Como le dije al equipo del OPD, me voy contenta porque me voy dejando un piso firme, basado en comunicación, sinceridad, trabajo en equipo, compañerismo, profesionalismo y trabajo duro; y un techo que vendría a ser MSF cubriéndonos y sosteniéndonos en pie. En solo 3 meses crecimos de 3 consultorios y una sala de espera a 5 consultorios médicos, 1 consultorio de maternidad, 2 de salud mental, 2 salas de espera, y una sala de enfermería/sala de emergencias con oxígeno. Hoy el equipo almuerza todo junto, con horarios pero todos juntos, sin importar que puesto ocupes; y tenemos un pozo común de café para servir a media mañana para todos. Hoy el equipo recibe capacitaciones semanalmente, y hubo gente que gano puestos de supervisión gracias a su gran desempeño. Hoy el OPD funciona como habíamos soñado con Jonatan en Noviembre. Me voy pero queda en muy buenas manos de mi reemplazo de Etiopía, Hakim, y sobre todo en las manos de ellos mismos que están ahí desde el principio. Me puedo ir tranquila.
Mis pacientes fue difícil de despedir, pero me fui con una gran sensación de satisfacción. Su cultura no deja expresar demasiada emoción, pero aun así vi caer una lágrima de agradecimiento en mi paciente de 40 años con las curaciones en la pierna cuando lo fui a visitar a su casa después de haber sido operado por otra ONG a la cual lo derivamos. Sentado con algo de esfuerzo en un matt que usa de cama en su casa de bambú y plástico, me dijo con algo de dolor que no tenía nada para regalarme en muestra de su agradecimiento por todo lo que habíamos hecho por él, y yo con los ojos inundados y a través de un traductor le dije que no necesitaba nada que el mejor regalo era saber que su pierna iba a estar bien, y yo también debía agradecerle porque yo había aprendido mucho de él. Le deje muy en claro que no había sido yo la que había conseguido todo, había sido él y todo el equipo del OPD que siempre lo van a esperar con las puertas abiertas. Lo mismo con Noor Asma, mi pacientita de ahora 40 días que despedí junto a su tía que recibe estimulación por otra ONG para volver a amamantar, y una bolsa llena de leche en polvo para 2 días, 2 mamaderas y ropa nueva que compramos en el mercado con una mis enfermeras del OPD que tiene a su cargo el caso. Pesaba 200gr mas de cuando llego.
Y no creo haber hablado demasiado de lo más lindo de esta misión, el equipo de MSF. Dormimos juntos, desayunamos juntos, viajamos, trabajamos en el campo, volvemos, comemos, compartimos, seguimos trabajando en la oficina, lloramos, reímos, nos reímos un poco más y nos vamos a dormir juntos de nuevo. El nivel de vinculo es algo que es difícil de explicar, con ninguno es igual, pero seguro que con todos algo especial tiene. Fuimos muy unidos desde un principio, desde noviembre que fuimos un equipo grande, un promedio de 20 personas, y por más de que la gente fue cambiando con las semanas y meses, la unión y la esencia quedo intacta. El último mes, con Sonia y Jonatan, éramos los más antiguos de la misión, y por más de que eso significara que todo el equipo era distinto, cuando me despedí me despedí de mi familia.
Para celebrar nuestra partida, hicimos durante el día en los 3 centros que tenemos en el campo, un almuerzo y reunión con todo el national staff. Fue un día muy especial, a la mañana con Sonia visitamos las casas de mis 2 contact tracers Gofur y Ayat Ullah y les dimos unos regalos que compramos en el mercado y no puedo explicar su emoción. Volvimos a almorzar con todo el national staff más algunos expats de la oficina y logística que se sumaron, y nos terminaron la tarde con flores, collares, vinchas, tortas y regalos de todo tipo, y 2748404 fotos que nos hizo doler los cachetes de sonreír. A la noche era la última noche que estábamos los 3 juntos (Jonatan y Sonia se fueron 2 días antes que yo) así que hicimos un asado de pollos a mi cargo y el de Jonatán que salió increíble! Y después de la comida tuvimos un momento para hablar, en donde como siempre los que nos vamos tenemos que decir unas palabras, pero lo lindo fue que recibimos una devolución 1 por 1 de todo el equipo. Fue una emoción indescriptible, ver como personas que solo me conocen hace 3 meses hablaron de mí como si me conocerían de toda la vida, y no saben la autenticidad de cada palabra. En estos contextos, las palabras que están de más no se usan, entonces hace que todo tenga un sentido tan claro y profundo que no sé cómo expresar.
Fueron muchas las dificultades, la carga de trabajo, el estrés, la partida de Francois, las frustraciones, las incertidumbres, el cansancio que se hace agotamiento, y podría seguir. Pero fue gracias a este equipo y el empuje que hoy hacen que me vaya a casa con una experiencia que repetiría sin dudarlo.
Y cuesta volver. Quiero volver, pero no quiero volver. Sé que necesito volver y desconectar, pero necesito estar. Sé que sigo siendo la misma de siempre, pero no me siento la misma de siempre. Mi realidad no es su realidad, y la suya tampoco es la mía, pero si conozco ambas, ¿Cómo vivir en 1 sola? Le pregunte a mis compañeros con más experiencia cómo se siente volver, y ninguno contesto que es fácil. Acordaron en que el tiempo ayuda, y necesito darle tiempo pero también espacio para procesarlo. Pero ya lo veo difícil porque por más de que me llore el alma, es una sensación que no quiero que se vaya.
Pero sé que necesito soltar. Y lo voy a hacer. Porque sé que soltar es la única manera de tener espacio y corazón de nuevo, que voy a necesitar para una próxima misión.
Gracias por estar de ese lado de la pantalla. Me hizo muy bien tener este espacio. Se me acaban las palabras, pero quiero decir un gracias muy sincero y sentido por acompañarme.
felicitaciones Sofía, por todo lo que hiciste y lo bien que lo transmitiste pudiendo así vivirlo con vos de lejos. Gracias por ser como sos, de tan buenos papás no podría salir una Sofía distinta. Un beso y feliz regreso.
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Felicitaciones, a descansar y reponerse, sin dudas habrá muchas de estas, no se si tan lejos, o capaz cerca… seguro haras la diferencia en cada lugar que te toque estar ! Sds
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