Volver para volver

Unos meses después de mi regreso de Bangladesh, me encuentro de nuevo en camino a una misión de MSF. El destino esta vez, Guinea Bissau. Guinea Bissau queda en el noroeste de África, sobre la costa atlántica, y me estaría haciendo pisar el único continente que me quedaba por conocer. Escribo sentada en el avión con una gran mezcla de sensaciones, que estaría siendo difícil de explicar porque sino no se llamaría mezcla.

Recomponerme de lo que viví en Bangladesh, me llevo casi el mismo tiempo que estuve ahí. Dos meses y medio fue lo que me llevo estar lista para volver a salir a terreno. Fue cuando llegue, recién cuando el avión piso Ezeiza cuando sentí  como mi corazón dejo de correr para relajarse y entregarse dejando caer las primeras lágrimas. Lo que no sabía, era que cuando yo dejara de correr, las emociones, los duelos, las impotencias, la angustia, los flashbacks, y muchas sensaciones que aún no puedo describir, me alcanzarían a pedirme que las deje entrar en mí para tomar un café y escuchar lo que tenían para decir. Me llevo en tiempo físico, algo así como 1 mes… pero adentro mío fue un año, una vida, un Bangladesh entero, una experiencia de la que no salí igual y no siento que corresponda 1 mes con eso que tuve que enfrentar a mi vuelta. Fue difícil porque me costó entender que lo estaba viviendo era un duelo, aunque no estuviera asociado a una persona, a una relación, a un conflicto puntual, este era distinto, con lo cual era difícil de “enfrentarlo”… supongo que el problema es que siempre viví los duelos como algo a enfrentar… y este justamente no tenía frente. Solo quería que lo viva, lo sienta, que no pasara por alto lo que acababa de ver y vivir. Y así fue. Cuando finalmente todas las emociones tuvieron el lugar y momentos para hacer su descargo, un día me dejo de llorar el alma.

Me costaba explicar, me costaba responder ese tan común “me fue muy bien”, cuando adentro mío llovía una catarata de flashbacks a imágenes que no correspondían a esa frase. Y me llevo tiempo, pero entendí que realmente me fue muy bien, que fue personalmente una de las mejores experiencias de mi vida, que conocí nuevos límites por empujarlos día a día, conocí gente y encontré miradas que no voy a olvidar, y por sobre todas las cosas es que dejé un linda huella en Bangladesh. Y aun así no deja de ser una tragedia, una emergencia sanitaria pero también humanitaria, una limpieza étnica sin culpables, y la imagen del campo de refugiados que se perdía en el horizonte dejando tan al descubierto la CANTIDAD de gente que había será algo que no voy a olvidar.

Pero acá estoy. Sentada en mi 4to avión rumbo a Guinea Bissau, porque vale la pena. Porque me encontré desde un lugar que quiero seguir conociendo. Porque es mucho lo que hay para hacer y mucho lo que aún tengo para dar.

No quiero dejar de agradecer a todos los que estuvieron ahí para atajarme en esta segunda experiencia que viví al volver. A mi familia por sobre todas las cosas, que me dio espacio, contención y lo más lindo fue la libertad para volver a irme una vez entera. Y por cocinarme todas las milanesas que pedí en ese famoso mes, que créanme que fueron un montón. A mis amigas que me esperaron con los brazos abiertos y un montón de cerveza, que fueron, son y serán un cable a tierra. Y a todos los que leen esto de nuevo por estar ahí nuevamente dispuestos a escuchar mi experiencia, al abrirse a algo desconocido y a veces tan lejano, pero que sabemos que merece ser escuchado. Fue mucha la gente que se asoció a MSF a donar plata por mes después de mis relatos, y les quiero agradecer muy sentidamente porque es real que estas misiones son posibles gracias a ese pequeño aporte.

Esta es una misión distinta, que a grandes rasgos está establecida a largo plazo y no como una emergencia en un hospital en la capital de Guinea Bissau, con lo cual el ritmo comparado con Bangladesh se va a ver desacelerado. Y por esto mismo, mi misión esta vez dura 6 meses. Yo estoy yendo a trabajar a un servicio de Neonatología con lo cual va a ser una nueva experiencia, y no quiero adelantar mucho más porque pocas veces las expectativas coinciden con el terreno, así que mejor iré contando más adelante.

Datos de colores: Sonia mi amiga española que estuvo en Bangladesh ya está allá… sisiisi, la 2da coincidencia más grande del mundo y no podemos más de la alegría. Hay varias casas bien instaladas, parece que el equipo es grande. Cocinan de la ostia según Sonia. Hablan portugués por ser colonia portuguesa y no sé cómo voy a hacer. Hace muchísimo calor.

Chequearé estos datos al llegar. Hasta la próxima.

 

8 comentarios sobre “Volver para volver

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  1. Suerte Sofi. Soy Majo. Conozco a tu madre porque vivi en Cuba a una cuadra de tu casa hace varios años. Me acuerdo de vos cuando eras muy chiquita. Te felicito. Que lindo que en el mundo haya gente tan linda y con tanta vocación de servicio como vos.. Aca estaremos para leerte y rezar siempre por vos Majo

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  2. Gracias por seguir compartiendo con tanta sinceridad, tanto lo bueno como lo malo. Desde el día cero que con tus posts pareciera que viajara un pedazo de mi también. Desde acá te seguiré leyendo y deseándote lo mejor. Exitos en este segundo viaje, que sigas dejando tu huella!

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