CHAPA-CHAPA

Aquí en Guinea Bissau todo el mundo, desde niños hasta abuelos, y mujeres y hombres, visten ropas de colores, estampados, trajes o vestidos de muchas más formas de las que yo podría describir. Por lo cual un clásico de fin de semana es ir caminando al mercado Bandim que queda a unas tantas cuadras de casa, para comprar paños de estas telas alucinantes. Me es imposible describir ese mercado, es una feria gigante, pero a modo selva, con pasillos estrechos, por momentos abierto, por momento oscuro, con toda clase de personajes, y donde se puede encontrar lo que SEA. Después de marearnos de personas, colores, precios e ideas, salimos al costurero que queda en otro mercado. Es un costurero que se llama Musa, y es a donde todas las expatriadas de MSF hace 3 años llevan a hacer su ropa, con lo cual ya esta más que entrenado para hacer de cualquier foto en Pinterest, una colección de verano. Hay un estilo que se llama Chapa-chapa que consiste en unir pequeños retazos de distintas sobras de paños para hacer una combinación nueva, como patchwork. Este post, va a hacer un poco eso, les comparto un chapa chapa algunas experiencias.

Un sábado me levanto Rita que es la partera portuguesa para ir a la feria artesanal que queda a unas cuadras de casa y almorzar. Lo dude pero accedi, los fines de semana son sagrados para dormir (cualquiera que me conozca puede dimensionar a que me refiero). Después de unas compras simpáticas, fuimos a almorzar ahí cerca. Me vi en una mesa de 4 mujeres, las 4 de distintas nacionalidades, con 4 edades distintas, con 4 vidas distintas, y seguí debelando un misterio que me apasiona, que es que el amor no solo no sabe de razas o edades como ya se dice, o género como ya sabía, pero tampoco de compromisos sociales, ceremonias, de estructuras , ni de tiempos. Ese almuerzo termino con más de 20 cervezas en la mesa, invitadas por el dueño del bar, Maria y Rita bailando lentos con los de la mesa de al lado, y con 3 más del equipo que cuando se enteraron de nuestra fiesta se sumaron. El almuerzo siguió hasta que cayo el sol y más.

Sonrei de no poder creer estar haciendo la plancha en un rio en un país que no sabía ni que existía en un continente que siempre me significo un enigma porque poco se escucha de él, pero ahí estaba, haciendo la plancha. Es un rio de agua salada porque depende de la marea, y cuando sube se puede nadar. Ese día estaba alto y habíamos empezado a nadar con Stefano, Raúl e Inés para cruzarlo, pero por supuesto que con Inés a la mitad dijimos que ya teníamos suficiente y volvimos haciendo la plancha y riendo mientras nadábamos de espalda. Al llegar a la orilla nos encontramos con un grupo de jóvenes todos metidos en el agua hasta la cintura, cantando, mientas chapoteaban en el agua y bailaban todos juntos. Los acompañe con las palmas y me hubiera encantado cantar con ellos porque cantan por el mero hecho de cantar y no por afinar, cantar solo para compartir, y en eso se largo una lluvia amiga para hacer de la escena directamente un espectáculo y llegaron a dolerme los cachetes de sonreír y no poder creer el momento surreal.

Entré por la puerta de la NICU a la mañana, deje mi chaleco en la silla porque me da calor, salude a Sonia que siempre llega antes que yo, y me fui directo a la sala del fondo a la derecha, la primera sala intensiva. Y se me estrujo el estómago al ver la cuna vacía, mire la cuna de al lado y también estaba vacía pero entonces me encontró la mirada de la madre de los gemelos que buscaba, y me lo dijo con un pestañeo pesado. José había muerto ayer a la noche, y Sofía estaba en la camilla siendo ventilada por el enfermero, era la 2da vez que hacia un paro cardio-respiratorio y ya no había más nada que podíamos hacer por ella. Los nombres los había elegido yo en modo de chiste la semana pasada cuando los movía de sala intermedia a otra sala intermedia y la madre habia decidido dejarselos. Con el enfermero abrigamos a Sofía, le pusimos oxígeno, y le hice unos mimos en la frente mientras se iba a descansar, ya la había peleado mucho. Cuando llego el momento, la envolvimos en un paño que nos dio su mamá, y la acompañe y hasta la puerta al salir de la NICU. Nunca voy a olvidar esos gemelos. Seguiré trabajando para volver a abrir la puerta a una madre con gemelos prematuros pero para que se vayan de alta.

Lola la pediatra española inaguró, el primer mes que llegue, la noche literaria. Desde entonces el primer miércoles de cada mes, nos juntamos los del equipo expatriado, y cualquier invitado que quiera participar, en una casa a compartir. Cada uno comparte lo que quiera, como el nombre lo dice literario, pero esa es la única regla. Puede ser poesía, estracto de un libro, un cuento, una frase, algo propio o solo venir a escuchar. Hemos leído en más de 5 idiomas, creado unas discusiones a veces graciosas y a veces de una profunda filosofia que me muestran continuamente la cantidad de estructuras mentales que poseemos sin saber, y a seguir desnudando mi ignorancia de tantas cosas, que me fascina.

Un día, de verdad no tengo idea como, llegamos a un bar que tiene una mesa de pool. Queda a unas cuadras de casa, como todo en esta ciudad ya que de verdad se puede caminar a casi todos lados. Desde entonces casi que cada Viernes salgo con alguien que me siga a jugar uno partidos. Yo jure que era buena, pero entre que los agujeros son pequeños, y la flata de practica me sorprende lo MALA que soy! Pero no deja de encantarme. Lo que más me gusta, es que es un bar al que no va casi que el dueño, entonces es como si fuera una extensión de nuestra casa. Y tienen cerveza negra que me encanta.

Estoy dibujando un poco más. Me gusta llevarme de los lugares a donde voy, una foto en lapicera. También es un regalo lindo para algunos amigos cuando se van ya que es algo muy mio y a la vez de Bissau. En 6 meses es increíble la cantidad de personas que llegue a conocer, querer, pero también despedir. Lo que es lindo, y casi mágico, es como con algunas cuando me despido YA SÉ que los voy a volver a ver. Al despedirme siempre agradezco, porque auténticamente me siento agradecida porque de todos he aprendido algo nuevo.

Las mujeres llevan lo que se les ocurra en la cabeza. Todo el mundo huele bien. Hay más taxis que carros. Me encanta dormir con mosquitera. La época de lluvia fue más húmeda pero no más calurosa. Odio tomar la profilaxis de malaria. Adoro la cafetera de hornalla, y me es muy placentero tomar BUEN café. Estoy apretando muchísimo los dientes a la noche, la ansiedad, el estrés y la angustia me están pasando factura. Escuchar música me cambia la energía y en momentos como estos necesito escuchar más música. No importa cuando trabajo tenga que hacer ahora mismo, me voy a sentar y escribir un poco porque lo estoy queriendo hacer hace 2 meses y porque nunca voy a encontrar el tiempo, tengo que hacermelo. Nadie va a cuidar de mi mejor que yo misma.

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Mientras sigo aprendiendo a hacerlo, gracias a todos por el aguante.

6 comentarios sobre “CHAPA-CHAPA

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